En qué consiste una evaluación neuropediátrica

Hablamos de quién y cómo se realiza una evaluación neuropediátrica

Evaluación neuropediátrica

El profesional que realiza la evaluación neuropediátrica es el neuropediatra, que además de ser un médico que se ha formado en Pediatría, se ha especializado en Neurología Infantil. El ámbito de la evaluación neuropediátrica abarca desde el neurodesarrollo normal hasta enfermedades neurológicas complejas. En diferentes evaluaciones neuropediátricas se debe vigilar, por ejemplo, que «un bebé de riesgo neurológico» vaya cumpliendo bien los hitos de desarrollo y, si detecta alguna anomalía, iniciará el estudio necesario para encontrar la causa y podrá recomendar las terapias específicas para lograr un mejor desarrollo de sus habilidades.

Nos referimos a un bebé de riesgo neurológico al que nace prematuro o con alguna complicación al nacer como una asfixia, o que nació con un peso menor de lo que debería por no nutrirse bien dentro del útero; o que tuvo algún evento como una meningitis o infección grave y que precisara soporte respiratorio; o que nazca con alguna malformación que sugiera alguna enfermedad genética; o que el perímetro craneal no vaya creciendo según las gráficas estandarizadas; o niños con afectación de los órganos de los sentidos con baja audición o baja visión.

Otro grupo de pacientes que ve el neuropediatra durante una evaluación neuropediátrica es el de aquellos con trastornos de neurodesarrollo, es decir, niños que no cumplen los hitos de desarrollo neurológico para su edad. Por ejemplo, no se sienta sin apoyo a los 9 meses, no se pone de pie a los 12 meses, no camina sin ayuda a los 18 meses, no inicia lenguaje a los 15-18 meses, o dice palabras, pero no avanza en lenguaje comunicativo. También aborda problemas de conducta por hiperactividad, falta de atención, impulsividad; niños con intereses restringidos que juegan solos o se aíslan y no socializan o haya sospecha de trastorno del espectro autista (TEA).

Otras de las enfermedades que trata el neuropediatra son las convulsiones por fiebre, la epilepsia, parálisis cerebral infantil, trastornos del movimiento, tics, cefaleas, niños con debilidad muscular que limita sus actividades diarias, TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), enfermedades raras que puedan ser por alteraciones genéticas o metabólicas como el síndrome de Down, síndrome de Angelman, síndrome de Prader Willi, etc.

Podéis ampliar información sobre las funciones del neuropediatra en este otro artículo de nuestro blog.

Cuándo se recomienda ir a un neuropediatra

Ante la sospecha de que algo no vaya bien en el neurodesarrollo de un niño, se debe derivar al paciente a un neuropediatra, habitualmente valorado previamente por su pediatra. En ocasiones se dice que cuando un niño no camina hay que esperar hasta los 18 meses para derivar al neuropediatra, o si no habla hay que esperar hasta los 2 años. Esto es erróneo y puede condicionar una demora en el inicio de terapias y tratamientos que, a largo plazo, repercutan en una evolución menos favorable para el niño. Por lo tanto, ante la duda siempre es mejor actuar y derivar.

Cómo es la primera visita con un neuropediatra

En la primera visita el neuropediatra conocerá al paciente y su familia; hará preguntas sobre el embarazo, el nacimiento, el primer mes de vida, como fue el neurodesarrollo los primeros meses o años de vida y si hay otros problemas médicos en el paciente y/o en la familia. Luego se enfocará en el problema que preocupa a la familia.

Familiares con problemas similares, dar aviso en la evaluación neuropediátrica

Es importante que si en la familia hay parientes con problemas similares se recoja información del diagnóstico y de la evolución. También es fundamental que se aporten al neuropediatra todos los informes, documentos y pruebas que le hayan hecho para revisarlos durante la evaluación neuropediátrica.

Después de tantas preguntas el neuropediatra realizará diferentes exploraciones al niño/a como caminar, mover los brazos, las piernas, usará un martillo para ver los reflejos o una luz para ver la respuesta de las pupilas. Con ello, se pretende identificar posibles alteraciones funcionales relacionadas con diferentes áreas del sistema nervioso. Con los más pequeños probablemente juegue con ellos y así valorará otros aspectos de su desarrollo neurológico. Esto se lo pueden explicar los padres a sus hijos para que no tengan miedo antes de acudir a la consulta.

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