Intervención ante conductas agresivas disruptivas

Una mirada integral a las manifestaciones disruptivas en la infancia

Intervención ante conductas disruptivas

En este artículo nuevo artículo os explicamos qué son las conductas disruptivas y cómo se manifiestan en diferentes escenarios; desde pataletas en la infancia hasta reacciones asociadas a trastornos psicológicos y del neurodesarrollo. Además, destacaremos la importancia del trabajo en red y la comunicación efectiva entre padres e hijos.

¿Qué son las conductas disruptivas?

Las conductas disruptivas se definen como manifestaciones que pueden presentarse en diferentes escenarios y oscilan desde las pataletas propias de un momento evolutivo concreto (que aparecen en la primera infancia) y, por tanto, adaptativas; hasta reacciones que aparecen dentro de un contexto de psicopatología (donde quedarían dentro de lo que conocemos como los trastornos disruptivos), del control de impulsos y la conducta; o también podrían quedar asociadas a trastornos del neurodesarrollo y darse dentro de una discapacidad intelectual, un trastorno por déficit de atención e hiperactividad o un trastorno del espectro del autismo.

Las conductas disruptivas se traducen en un bajo autocontrol tanto a nivel emocional como conductual, es decir las conductas disruptivas pueden quedar asociadas a una baja autoestima, un autoconcepto negativo, dificultad en habilidades sociales, poca o nula red de apoyo, incluso el desarrollo de un trastorno relacionado con el estado de ánimo.

En psicopatología encontramos como mencionábamos anteriormente un primer paraguas dentro del mismo se hace la clasificación diagnóstica de Trastorno Negativista Desafiante, Trastorno Explosivo Intermitente, Trastorno de Conducta, Trastorno de Personalidad Antisocial, Cleptomanía, Piromanía.

En líneas generales se debe conocer que los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta aparecen más en el sexo masculino que en el femenino, aunque el grado de predominancia del sexo masculino puede diferir entre los trastornos que se engloban en este diagnóstico y según la edad. La mayor parte de los trastornos que se engloban dentro de este suelen iniciarse en la infancia o en la adolescencia.

¿Cómo se abordan las conductas disruptivas?

Para poder identificarlos, podemos observar si son chicos que tienden al desafío de manera continuada, que reaccionan de forma descontrolada o desorbitada ante situaciones con poca lógica y vuelven a la calma relativamente rápido, que vulneran los derechos de los demás o no respetan las negativas, así como la aparición de conductas como robar, prender fuego o incluso conductas agresivas.

El primer paso como terapeuta es realizar un análisis funcional en el que observamos ante que situación y con el que descubrimos cómo es el perfil de paciente ante el que nos encontramos.

Una vez analizadas todas las variables es importante partir de un entrenamiento a padres en el que modificaremos la interacción padres-hijo con el fin de fomentar la conducta social y disminuir las conductas desadaptativas. El objetivo principal será dar herramientas teóricas y prácticas para no sólo tratar los problemas actuales sino prevenir la aparación de otros, así como el conocimiento por parte de los padres y eliminar ideas preconcebidas.

Por otro lado, se realizará un entrenamiento con el menor que consistirá en dar herramientas para el control de impulsos y tácticas para la regulación emocional, potenciar su autoestima y autoeficacia en la resolución de conflictos, así como el conocimiento de cómo afecta su conducta en su ámbito familiar, social y personal.

En fundamental un trabajo en red donde todos los contextos de los que el menor forme parte estén relacionados esto ayudará a que la evolución del menor sea positiva y no genere limitaciones en su día a día.

Conclusiones sobre las conductas disruptivas en la infancia

  1. Trabajar en conductas disruptivas de forma temprana ayuda a evitar sufrimiento en padres y niños.
  2. Pedir ayuda profesional cuando los padres os encontréis perdidos.
  3. Poner límites de forma asertiva.
  4. La comunicación entre padres e hijos es fundamental.


Enfrentar las conductas disruptivas en la infancia es fundamental para promover un desarrollo saludable. No dudes en preguntarnos cualquier duda al respecto, y trata siempre de establecer una comunicación abierta con tus hijos para superar estos desafíos.

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